viernes, 29 de octubre de 2010

Una triste noche de domingo, lluvia.

La noche antes de que marchases hacia la tierra donde descansan los héroes que han cumplido su papel, te dije que estaba enamorado de ti. Era tarde para mi, pues era ya un amor no correspondido. Mis dudas, mi miedo, me impedían decir lo que sentía, el no saber leer entre lineas me confundía, quizás en algún momento me hubieses mandado una señal y no la vi, pero de un momento al otro nuestra relación empezó a cambiar.
No lo podía soportar, joder, no podía soportar verte con alguien mas, y que tu sonrisa no fuese únicamente para mi, ya que mi dicha es ser el mas egoísta de todos sin llegar a serlo.
El momento en que te dije lo que sentía me di la vuelta y regrese por el camino que antes había tomado, pues sabía tu respuesta y no la podía soportar, a pesar de que en tu actitud esta el ser reconfortante no podía con eso, no podía verte, pues en esos momentos sentía mas odio hacía ti del que nunca he sentido, pues para pesar mio todo era mi culpa, yo era un hombre ciego pero no sabio.
La noche antes de que te fueses, entre en un túnel de tinieblas, yo solo, pensando que no saldría de el me detuve, y al fin expulse todo lo que habitaba dentro de mi. Los sentimientos brotaban como una fuente que en verano refresca las gargantas de los calurosos habitantes de un pueblo, el sentimiento de estar solo surgió con mucha fuerza, como una ola rompiendo en la costa, era la primera vez, la primera vez que decía te quiero, la primera vez que me daba cuenta lo duro que es estar solo.
Ese día llovía, no se cuanto tiempo estuve dentro del túnel, solo se que al final conseguí salir.

Aun así, ese recuerdo todavía me atormenta, parece que el corazón humano es incapaz de olvidar ese sentimiento, me parece que estar quieto en la oscuridad no me conduce a la luz, jamás podré olvidar ese sentimiento, jamás.

Ummm, mierda, durante toda mi vida siempre atormentado.